Qué incluye
Ayuda para revisar el acta de la inundación, documentar los daños, preparar observaciones, realizar la documentación fotográfica y elaborar la lista de bienes dañados.
El trabajo comienza con el análisis de los documentos y las circunstancias: cuándo se produjo la inundación, de dónde entraba el agua, qué estancias resultaron dañadas, quién estuvo presente en la inspección, qué consta en el acta y qué pruebas existen ya.
Qué puede hacer el perito
- inspeccionar el inmueble y documentar los daños;
- comparar los daños con la causa supuesta de la inundación;
- preparar una relación de defectos y un cálculo de los daños;
- describir los acabados y los bienes dañados y los rastros de humedad;
- revisar un informe o dictamen ya elaborado;
- ayudar a formular preguntas para el peritaje judicial.
Qué puede hacer el asesor jurídico
- determinar al demandado adecuado: vecino, empresa administradora, asociación de propietarios, cooperativa de construcción de viviendas, contratista, promotor o varias personas;
- preparar una reclamación extrajudicial y sus anexos;
- presentar una demanda y solicitar el abono de los gastos judiciales;
- impugnar un acta insuficiente, una valoración a la baja o unas conclusiones incorrectas;
- preparar solicitudes procesales y preguntas para el perito judicial;
- prestar asistencia en la ejecución de la sentencia.
Coste
desde 15 000 ₽. El precio final depende de la superficie, el número de estancias, la cantidad de bienes dañados, la complejidad de la causa, la urgencia, la necesidad de desplazamiento y el trabajo judicial.
Cómo documentar los daños cuando los rastros cambian después de la inundación
Los rastros de agua pueden aparecer y cambiar después de la primera inspección. Por ello, conviene distinguir en los materiales el momento de detección de la inundación, la documentación inicial, las actuaciones de emergencia y las observaciones posteriores. Para cada nueva fotografía se indican la fecha y la zona: esto permite seguir la evolución del daño y evita tomar fotografías de días distintos como si reflejaran un mismo momento.
La inspección comienza por la distribución general de las estancias y los elementos dañados. En un plano o esquema se señalan las zonas húmedas, las tuberías y los lugares donde se realizaron trabajos de emergencia. Un primer plano de una mancha se complementa con una vista general que permita localizar esa zona. El origen supuesto del agua se registra por separado del daño observado directamente.
Qué conviene reflejar para cada zona
- Estancia y elemento: techo, pared, suelo, acabado, mueble o equipo.
- Indicio observable: mancha, desprendimiento, abombamiento, deformación o alteración de la superficie.
- Límites del daño y método para determinar su tamaño.
- Fotografías, mediciones y explicaciones de los participantes relacionadas con la zona.
- Cambios después del incidente: secado, desmontaje, reparación y sustitución de piezas.
Una imagen termográfica muestra la distribución de temperaturas de la superficie, no el agua en sí. Las conclusiones sobre la presencia de humedad y su origen requieren comparar la imagen con la inspección, las mediciones y las circunstancias del suceso. Si el inmueble ya se ha secado o reparado, se conservan los registros anteriores y se indica expresamente qué estado se observa en la actualidad.
Mientras continúe el incidente, la prioridad sigue siendo la seguridad y la actuación del servicio de mantenimiento. Documentar los hechos para una controversia no debe retrasar la limitación de los daños. Después de la intervención resultan útiles los documentos que indiquen qué conjunto se sustituyó y en qué estado se encontró.